Michelle Borrow, acudió al ginecólogo porque tenía fuertes dolores en su zona íntima. Acudió al especialista para saber el motivo de su dolor; sin embargo, nunca imaginó que su gato sería el culpable de esto.

El ginecólogo no le quitó un tampón ni una toalla sanitaria de la vagina; lo que sacó fue una bola de pelo. Michelle no entendía cómo llegó eso allí; sin embargo, después de observarlo detenidamente; ella pudo concluir que ese pelo no era de ella, sino de su gato.

En estas noches más frías, dormir con tu perro o gato puede ser uno de los mayores placeres de esta gélida temporada. Verdaderos guateros peludos que viven, para muchas personas tener a la mascota en la cama es un ganar-ganar: el animal disfruta de la comodidad del colchón y las cobijas mientras que los humanos disfrutan de tener los pies o el cuerpo al lado de una fuente inagotable de calor.

Algunas mascotas se acurrucan en la curva que creamos detrás de nuestras rodillas; otros, con más patas, se sumergen como topos en y al fondo de la cama; y ciertos gatos, más descarados, se acomodan directamente sobre las almohadas.

A medida que más y más personas duermen junto a sus mascotas, el Centro de Medicina del Sueño de Mayo Clinic recopiló datos interesantes con sus pacientes en 2017. Descubrieron que más de la mitad de los dueños de mascotas permitían que sus mascotas durmieran en el dormitorio, lo que, según eran “discretos o incluso beneficiosos para dormir”.

Ese mismo año desarrollaron un estudio en el que implementaron rastreadores de sueño en perros y humanos para medir la calidad del descanso de ambos: encontraron que, en general, el descanso era decente tanto para los guardianes como para los peludos. Sin embargo, la calidad del sueño disminuyó significativamente cuando las personas movieron a su mascota del piso, o su propio cojín o rincón para dormir, a su cama. El 20% de los sujetos afirmó que pasar la noche con su perro empeoraba su sueño.

Otro estudio más reciente, publicado en el Journal of Sleep Health de la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos, analizó a un grupo de niños y adolescentes de entre 11 y 17 años, que utilizaron monitores de sueño durante dos semanas y luego se sometieron a un test de sueño avanzado. . Alrededor de un tercio dormía a veces o con frecuencia con su mascota, y lo que encontraron en la investigación es que esta compañía en sus camas no afectó la profundidad de su sueño. «De hecho, los que duermen con frecuencia con sus mascotas mostraron, en promedio, la calidad de sueño subjetiva más alta del grupo», describieron los autores en el artículo.

ENTONCES, ¿ES CONVENIENTE COMPARTIR LA CAMA CON TU ANIMAL? ¿LES HACE BIEN? ¿NOS HACE DORMIR MEJOR?

Existen alrededor de 250 enfermedades zoonóticas de las cuales más de 100 derivan de la convivencia entre las personas y sus animales domésticos.

Ahora bien, dormir con tu perro tiene riesgos y también puede haber algunas consecuencias que no son positivas. Algunas de estas desventajas son:

Puede ser antihigiénico: nuestras mascotas suelen jugar en el césped y sus alrededores. En este tipo de paseos pueden jugar con miles de cosas que nunca conocerás, animales muertos, otros perros menos limpios y adquirir garrapatas o pulgas. A través de estos organismos puedes adquirir una variedad de enfermedades que son peligrosas para tu salud.

Diferentes horarios de sueño: a menos que tenga el sueño pesado, dormir juntos puede ser un problema. Las mascotas a veces pueden estar muy activas por la noche, especialmente los gatos. Su sueño puede verse interrumpido por el despertar repentino de su mascota.

Es un hábito difícil de erradicar: Si decides cambiar este hábito en tu mascota por la llegada de otra persona, puede resultar complicado. Acostumbrarlos a dormir en su propia cama puede ser una lucha, ya que rascarán la puerta y ladrarán hasta que los dejes dormir contigo.

El efecto de dormir con mascotas.
Dice Soledad Torres Alvarado, médica veterinaria especializada en etología clínica, psicofarmacología y neurociencias, que “en términos de salud física y emocional, dormir con nuestra mascota aumenta los niveles de oxitocina”. Eso parece ser algo bueno, ya que es la llamada “hormona del amor”, que se libera en nuestro cuerpo cuando estamos con las personas que amamos y que nos da placer y satisfacción. “Es bien conocido el efecto que tiene la oxitocina a nivel cardiovascular y como neuromodulador, así como su poder ansiolítico y de regulación del sueño”.

“Para muchas familias, sus animales son parte de una terapia emocional, entregan calma, compañía e incluso calor, lo que puede otorgarles un mejor descanso”, comenta Patricio Cerda, docente en Medicina Veterinaria de la Universidad de Las Américas. Eso, como lo demostraba el estudio anterior, se potencia en niños y personas de la tercera y cuarta edad. “No olvidemos, además, que después de la pandemia los vínculos humano-animal se estrecharon enormemente”, agrega.

Lo mismo puede suceder en personas con ansiedad o depresión, a quienes la compañía de su mascota en las noches “les resultan beneficiosa”, cuenta Fernanda Araneda, médica veterinaria y especialista en medicina del comportamiento.

“Al interactuar con nuestro perro o gato, especialmente al acostarnos, disminuyen los niveles de cortisol —que es la hormona del estrés— y aumentan los de oxitocina y de dopamina.

Esto reduce la frecuencia cardiaca y ayuda a relajarse”. Lo mejor de todo, agrega, es que estos efectos se han demostrado tanto en los humanos como también en las mascotas.

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